Los habitantes es una obra de teatro que nos remonta a la mal llamada guerra civil española, más bien el comienzo de la dictadura falangista a cargo de Francisco Franco, el generalísimo genocida.
Un vuelo unipersonal interpretado por Joselo Bella, donde vertebra las líneas sanguíneas de Lorca, Machado y el ímpetu de la guerrillera heroica Carmen Luna. Historias que van y vienen con estos personajes, en dos actos. El actor, su cuerpo y palabra, en el escenario. Todo eso es más que suficiente para transportarnos noventa años hacia el siglo pasado y saborear de manera agridulce el quiebre de un mundo posible. El desenlace de la dictadura franquista se congela por los minutos que dura la obra.
Y si bien podemos intuir sobre la persecución militante, las traiciones y la rotura de los sueños republicanos, la obra nos propone una inducción íntima a aquellos instantes, desde la humanidad de estos tres grandes: una postal a la esperanza, sin territorio ni tiempo posible.
Y están aquellos que habitan. Los fantasmas o espíritus, que tratan de romper la línea de tiempo trágica para pensar en otro futuro posible. Una ucronía en formato cuasi poético... porque la poesía, sí o sí, es un arma cargada de futuro. Estas entidades intentan, cómo suspiro de lo humano, cambiar esos destinos. Recordemos que al día de hoy don Federico, sigue estando detenido-desaparecido.
Para destacar, un ¿onírico? momento en el bar de los “justos”, donde al ritmo del pequeño vals vienés lorquiano, los concurrentes danzan la esperanza, la voces se pueblan, y nos cantan de belleza, emancipación y humanidad.
Gato Martínez Cantó
Los Habitantes.
Dirección: Pedro Sedlinsky.
Intérprete: Joselo Bella.
Fotos: @danielfrancoprensa

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