El director y guionista Joachim Trier aborda, en esta ocasión, la ausencia paterna desde una mirada íntima y polifónica. Así, el padre que regresa para el funeral de su ex esposa; la hija mayor que resiente su partida al tiempo que siguió, a su manera, los pasos de su padre; la hija menor que cuida de su hermana, así como esta cuidó de ella en su infancia y la mirada externa proporcionada por Rachel Kemp, interpretada por la actriz Elle Fanning, construyen el coro de voces desde el cual se narrará esta historia.
“Valor Sentimental” pone luz sobre las grietas reales y también simbólicas. La casa de la infancia muestra el deterioro sufrido a través de los años al tiempo que silencia las tragedias que marcaron el devenir de quienes la habitaron. Sin embargo, por mucho que dichas tragedias se hayan querido sofocar, gritan con fuerza a través del cuerpo de Nora, la hija mayor, magistralmente interpretado por Renate Reinsve.
¿Y las hijas? en la que es quizás, una de las secuencias más íntimas y bellas de la cinta, estas hermanas se encuentran, se confiesan, lloran, se enferman y sanan. El lente de la cámara oficia algunas veces como fiel testigo de lo que ahí se cuenta, otras veces interviene descaradamente para incomodar o para dirigir la atención y en ocasiones se esconde porque tal vez, lo que estamos observando no debiese ser observado ni escuchado; porque tal vez, hay cosas que deben permanecer ocultas o en silencio y solo ser dichas a través del arte, lugar privilegiado desde el cual puedan ser comprendidas.
Por esto “Valor Sentimental” inquieta y agobia, no sólo por el ida y vuelta desde la infancia del padre hasta la infancia de sus hijas; no solo por las extraordinarias actuaciones de Skarsgård, Fanning y Reinsve; no solo por el guión y la dirección de Joachim Trier, quien desde su película “La peor persona del mundo”, ya nos había adelantado lo bien que sabe retratar las dinámicas familiares. Inquieta y agobia porque nos recuerda lo que muchas veces nos esforzamos por olvidar, que no todo pasa por la palabra y que en el cuerpo también se libran batallas.


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